El comportamiento electoral es el resultado de una combinación de múltiples variables: como la edad, la ideología o la provincia del votante… pero la decisión de qué papeleta depositar en la urna siempre la toma la corteza prefrontal, aunque sea en el último momento.
Según la última encuesta del CIS realizada entre los días 1 y 18 de marzo, el 41% de quienes manifestaban su convencimiento de ir a las urnas reconocía que todavía no tenía decidido su voto. La elevada proporción de indecisos ha sido la tónica general de la mayoría de las encuestas electorales. Algunas de ellas, como la realizada la semana pasada por 40DB para El País, concluía que un 38% de todos esos indecisos acabaría decidiendo su voto en las últimas 48 horas.
Con este panorama, todo hace pensar que la decisión de última hora acabará decantando la balanza electoral hacia uno u otro lado, por ello los asesores de campaña han aguzado sus sentidos en los últimos días para seducir a ese voto tan escurridizo.
¿Cómo captar la atención de ese votante tan esquivo? ¿Cómo convencerle para que se decante por uno u otro candidato? ¿Qué mensaje, actividad o sensación le hará tomar una decisión, aunque sea a pie de urna? Es lo que investiga la denominadapsicología política, encargada del estudio de la relación entre la subjetividad (nuestras decisiones particulares) y el comportamiento político. Aunque, en términos generales, el comportamiento electoral vendrá influenciado por factores sociales (influencia familiar, indicadores socioeconómicos...), esta disciplina estudia qué factores psicológicos nos empujan a 'construir' en nuestra mente un 'candidato ideal'.
El psicólogo y consultor político Daniel Eskibel, especialista en este ámbito, afirma que, a la hora de votar, nuestro cerebro realiza una ‘preselección’ de candidatos, en función de 7 variables (si pertenece a mi grupo social (target), si se identifica con mi problema, si ofrece alguna solución, si tiene personalidad, qué capacidad tiene, qué posicionamiento ocupa en mi escala mental y si me inspira confianza). Esta preselección filtra a los candidatos en lo que el especialista llama ‘zona VIP’ del cerebro, un espacio limitado únicamente a aquellos candidatos (o partidos) que nos inspiran confianza.
Nuestro cerebro realiza una ‘preselección’ de candidatos, en función de 7 variables
Sin embargo, aunque hayamos filtrado toda esa información para quedarnos con nuestros ‘finalistas’, todavía nos faltará un último impulso que nos empuje a adoptar esa ‘decisión final’. Ese Santo Grial codiciado por todo asesor de campaña, es, no obstante, una decisión subjetiva muy difícil de predecir, y puede estar determinada por estímulos muy dispares. Pero, aunque no sepamos el momento exacto y las circunstancias en las que se toma, sí sabemos dónde lo hace: en la corteza prefrontal del cerebro.
Numerosas investigaciones basadas en pacientes con lesiones cerebrales concluyen que la corteza prefrontal, especialmente la porción orbitofrontal ventromedial, la que se encuentra inmediatamente encima de las órbitas de los ojos, es la región clave en la toma de decisiones del ser humano. Cada vez que tenemos que decidir algo, esta parte del cerebro recopila información sobre situaciones complejas, incluyendo estados emocionales relacionados con experiencias anteriores. De este modo, a la hora de 'mojarse', se reviven en la corteza prefrontal ventromedial los estados emocionales que aparecían como consecuencia de decisiones realizadas en elecciones similares. Eso explica, que, por ejemplo, que los pacientes con lesiones en esta parte del cerebro puedan tener problemas a la hora de inhibirse ante una respuesta inadecuada, o puedan, por ejemplo, ser insensibles a los castigos de una determinada decisión.
Además de saber dónde se produce, los científicos están desgranando cómo se produce esa toma de decisiones. En 2015, un equipo de científicos de la Universidad Stanford concluyó que, a diferencia de lo que se pensaba hasta entonces, la corteza prefrontal no se limitaba a ‘procesar’ la información previamente seleccionada por dos circuitos neuronales, sino que era la encargada de recopilar toda esa información para luego tomar la decisión.
Así que ya sabes, si eres de los que se piensan las cosas mil veces, presta atención a esa parte del cerebro que tienes justo encima de los ojos.
Fuente: National Geographic.


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