¿Es inevitable la aparición de vida en el universo?



Una de las propiedades básicas de la vida es su habilidad para 
reproducirse a sí misma. A pesar de toda la diversidad que 
observamos, a nivel molecular la reproducción de todos los 
organismos sigue el mismo plan: un cierto tipo de polímero -un 
ácido nucleico- con forma de doble hélice, el ADN, gobierna el 
proceso a través de un mecanismo de ‘molde’. Es él quien conserva 
y transmite la información biológica. Pero hay otro tipo de ácido 
nucleico, el ARN, que se encarga de articular las instrucciones contenidas en el ADN, como la síntesis de proteínas.
La duplicación el ADN exige la presencia de proteínas, pero la 
síntesis de proteínas necesita del ADN. ¿Entonces, cómo apareció 
por primera vez el ADN? ¿Cómo salir de este círculo vicioso? 
La hipótesis mas plausible sugiere que fue el ARN el primer 
portador de la información genética. Esto es así porque se ha 
observado que las moléculas de ARN tienen la capacidad de hacer 
una doble labor: como ADN primitivo y como proteína. De este 
modo, en una fase inicial, en lugar del dúo ADN-proteína, el ARN 
llevaría a cabo tanto el almacenamiento como la manipulación de la información. Este paso inicial se llama “el mundo ARN”.

Un cosmólogo ha calculado la probabilidad de que haya 

vida fuera de la Tierra

Ahora bien, ¿cómo apareció el ARN? ¿Pudo aparecer por azar, por 
simple prueba y error? ¿Cuál es la probabilidad de que eso ocurra? 
Se cree que un ARN viable, válido para la vida, debe tener, como 
mínimo, entre 40 a 100 nucleótidos (las moléculas con las que se 
construye tanto el ADN como el ARN). Es aquí donde engarza el 
trabajo publicado por Tomonori Totani en la revista Scientific 
Reports. Según Totani, “las estimaciones actuales sugieren que no 
podría aparecer en el volumen de espacio que consideramos que 
ocupa el Universo observable”. Si el universo observable contiene
alrededor de 10 elevado a 22 estrellas, por puro azar solo podría 
aparecer un ARN de aproximadamente 20 nucleótidos.
Pero Totani argumenta que el universo real es más grande que el 
observable debido a la inflación, un periodo de rápido crecimiento 
del universo en los primeros estantes de su nacimiento. De ahí 
Totani concluye que el universo real debe contener más de 10 
elevado a 100 estrellas “y si este es el caso, las estructuras de ARN 
más complejas y que sostienen la vida son más que probables, son prácticamente inevitables”.
Esta no es la primera vez que un científico se lanza al ruedo de las matemáticas para 'demostrar' la inevitabilidad de la existencia de 
vida fuera de nuestro planeta. En 1998 el matemático Amir C. 
Aczel publicaba el libro Probability 1 donde haciendo uso de 
conceptos básicos de teoría de la probabilidad (y una serie de 
suposiciones sobre cómo es el universo) llega a la conclusión 
de que la vida es, como decía el bioquímico y Premio Nobel 
Christian De Duve, un imperativo cósmico.

Fuente: Muy Interesante

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